Reconociendo los signos de ansiedad en la infancia y adolescencia
- Maria Garcia
- 14 ene 2025
- 2 Min. de lectura
La ansiedad es una emoción natural que todos experimentamos en ciertos momentos de nuestra vida, pero cuando se convierte en algo constante o intenso, puede afectar seriamente el bienestar y desarrollo de un niño o adolescente. Detectar los signos de ansiedad en edades tempranas es esencial para intervenir a tiempo y ofrecer el apoyo necesario. Sin embargo, identificar la ansiedad en niños no siempre es sencillo, ya que puede manifestarse de formas distintas a las observadas en adultos.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una respuesta emocional que surge cuando sentimos miedo, preocupación o inseguridad ante una amenaza percibida. En niños y adolescentes, esta respuesta puede ser provocada por factores como presiones escolares, conflictos sociales, problemas familiares o la incertidumbre sobre su futuro. Aunque cierta dosis de ansiedad es normal en situaciones desafiantes, como antes de un examen, si estos sentimientos persisten o se intensifican, pueden interferir con su vida diaria.
Posibles señales de ansiedad en niños y adolescentes
La ansiedad puede manifestarse de diversas maneras, y sus síntomas pueden ser físicos, emocionales o conductuales:
1. Síntomas físicos:
Dolores inexplicables, como dolores de cabeza o de estómago.
Problemas para dormir o despertares frecuentes.
Tensión muscular o inquietud constante.
Sudoración excesiva o palpitaciones en situaciones estresantes.
2. Síntomas emocionales y conductuales:
Preocupación constante por situaciones cotidianas.
Irritabilidad o cambios de humor repentinos.
Evasión de actividades o situaciones sociales.
Apego excesivo a los padres, especialmente en contextos nuevos o desafiantes.
3. Impacto en el rendimiento escolar y social:
Dificultades para concentrarse, lo que afecta su desempeño académico.
Problemas para hacer amigos o participar en actividades grupales.
¿Cuándo prestar más atención?
Es normal que los niños experimenten ansiedad en ciertos momentos, pero si los síntomas son persistentes, excesivos o interfieren con su vida diaria durante semanas o meses, es importante actuar. La ansiedad no tratada puede afectar su autoestima, relaciones sociales y bienestar emocional a largo plazo.
¿Cómo ayudar a un niño o adolescente con ansiedad?
Escuchar y validar: Haz preguntas abiertas y valida sus emociones. Que se sientan escuchados es un primer paso crucial.
Fomentar la relajación: Introduce técnicas como la respiración profunda, el mindfulness o el ejercicio físico regular.
Establecer rutinas estables: Una rutina predecible les brinda seguridad y reduce la incertidumbre.
Buscar apoyo profesional: Si los síntomas son graves o prolongados, consultar con un psicólogo infantil especializado puede marcar la diferencia. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una de las intervenciones más efectivas para tratar la ansiedad en niños y adolescentes.
La ansiedad en niños y adolescentes es más común de lo que se piensa, pero puede ser abordada con éxito si se detecta y trata a tiempo. Reconocer los signos y actuar de manera proactiva les permite desarrollar habilidades para gestionar sus emociones y mejorar su calidad de vida. Con el apoyo adecuado, la ansiedad puede convertirse en una oportunidad para fortalecer su bienestar emocional y resiliencia.
Recomendaciones de libros:
“El monstruo de colores” de Anna Llenas (para niños más pequeños).
“Cuando me siento preocupado” de Trace Moroney.
“Ansiedad y fobia: Guía de trabajo” de Edmund J. Bourne (para padres y adolescentes).
Apps para gestionar la ansiedad:Sugiere aplicaciones como Calm, Headspace for Kids o Breathe, Think, Do with Sesame (para niños más pequeños).



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